3 feb 2011

no tengo piel sobre la carne,
me envuelve un plástico.

los ojos han caído aplastados.
la gravedad en su punto culminante
ha apagado su fuerza.
volar, volar, volar.

no tengo ya sentimiento alguno.
me lleno de palabras arrastradas, barro,
polvo, ciénagas, miradas muertas.
quizá ante los demás doy la apariencia de ser alguien.
nadie sabe que ya no hay nada en mí.

no siento como envejezco,
aunque no reconozco a esa del espejo.
tal vez deba exprimir las gotas últimas de rocío
sobre estas raíces moribundas.
quizá renazcan. o quizás se apaguen antes.

hace un siglo crucé la línea
que dividía este tranvía en dos.
ya no soy dos, ni una dividida.
estoy oxiándome al sol con mi barriga de plomo
en un cementerio de hierro.
mi tumba está llena de babosas.


he de correr.

Datos personales

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me gusta el olor a libro antiguo. sin música no podría vivir. amo los animales. colecciono cosas sin sentido porque me da pena tirarlas y tienen siempre un significado para mí. soy un contenedor emocional, una noria oxidada que chirría. en general me aburre la vida. la existencia humana es un interludio con cierto patetismo. esto podría seguir, pero no tiene mayor relevancia.