crecen,
crecen las heridas como enredaderas
trepando por paredes amarillentas.
cicatrizarán cuando alcancen el techo
y se mezclen en el mismo engaño:
el lunar que hay en la palma de la mano,
donde comienza a discurrir el río.
sé que pronto habrá más agua que tierras
y todo se inundará como en un sueño.
pero si el cuchillo levanta otro muro
la ola carmesí encontrará la desembocadura.
se regarán otras orillas,
más plantas crecerán atrofiadas
y la soledad se secará en las venas.
