Es mi quinto día sin fumar. No sé si aguantaré más. Sólo sé que con el dinero que me estoy ahorrando, podré comprarme un barco y viajar por el Caribe con dos cocos pegados a las tetas, y danzar a orillas del mar de noche, inventando nuevas constelaciones y otro atlas que tenga islas con forma de lagartijas y que puedan caber en un ombligo.
