7 dic 2010

Hoy, mientras asaba unos pimientos, he tenido más ganas que nunca de que nevara. Estaba lloviendo, así que me puse a escuchar El Cascanueces de Tchaikovsky, con la mirada fija en la pared. Quince minutos después, me asomé a la ventana, y todo estaba cubierto de un blanco embriagador. Bajé las escaleras corriendo, y al salir del portal me tropecé. Me caí y me quedé tirada, hice un muñeco de nieve al que llamé Willy e inventé una historia con él: iba a ser mi mejor amigo, el sol no lo iba a derretir jamás y mis monólogos se iban a convertir al fin en diálogos. Me sentí feliz, Willy me sonrió, pero de repente me acordé de mis pimientos, así que volví corriendo a casa, apagué el fuego y le dije a Willy que suba. Me quité la ropa y empecé a bailar ballet mientras la música no paraba de sonar. Luego el disco acabó, Willy no llegaba, volví a salir fuera, y todo estaba mojado, la lluvia seguía cayendo, mis pies estaban calientes, el cielo seguía pálido, los pimientos se me habían quemado y supe que todo lo de antes había sido una ridícula fantasía.

Datos personales

Mi foto
me gusta el olor a libro antiguo. sin música no podría vivir. amo los animales. colecciono cosas sin sentido porque me da pena tirarlas y tienen siempre un significado para mí. soy un contenedor emocional, una noria oxidada que chirría. en general me aburre la vida. la existencia humana es un interludio con cierto patetismo. esto podría seguir, pero no tiene mayor relevancia.